
La Casona de Onís es un proyecto de Green Principals, y aquí la sostenibilidad no es un añadido: es el criterio con el que se tomó cada decisión de la rehabilitación. La economía circular —reutilizar antes que fabricar, conservar antes que sustituir— evita residuos, ahorra recursos y, además, produce edificios mejores. Restaurar una casa de 1860 con materiales recuperados y naturales exige más tiempo y más oficio que levantar una nueva, pero conserva lo que ya existía y sostiene a los artesanos y proveedores del oriente asturiano.

Más de 600 vigas con una vida anterior
Las vigas de la Casona son más antiguas que la propia casa. Durante décadas se recopilaron de otras edificaciones por todo el norte de España; se guardaron, se restauraron y hoy sostienen de nuevo un edificio. Roble, castaño y sabina: maderas con siglos de historia a las que se les da aquí una segunda vida. Es la expresión más clara del criterio que guio toda la rehabilitación: no cortar madera nueva cuando algo con pasado puede servir en su lugar.

Corcho de los bosques ibéricos
Todo el edificio está aislado, térmica y acústicamente, con planchas de corcho natural de alcornoque de hasta 16 centímetros de espesor. Un material completamente natural y renovable, procedente de los bosques ibéricos, que aísla de manera excelente sin recurrir a materiales sintéticos. El alcornoque no se tala para obtenerlo: se descorcha, y el árbol sigue vivo.

Mortero de cal, como se hizo siempre
Los revocos y rejunteos de toda la casa están hechos con mortero de cal. La cal permite que los muros transpiren de forma natural, regula la humedad y hace de la Casona un lugar más sano donde estar. Es también lo que un edificio de 1860 pide: el cemento sella la piedra y la deteriora; la cal la deja respirar.
Este criterio no termina con la obra: guía cómo operamos la casa, a quién compramos y qué proponemos a quienes nos visitan. Si su equipo trabaja en sostenibilidad, pocas salas de reuniones predican tanto con el ejemplo.
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